La United States Mint pondrá a la venta el próximo 2 de septiembre de 2026 la nueva moneda de un dólar dedicada al presidente Donald J. Trump, una de las emisiones más controvertidas del programa conmemorativo del 250.º aniversario de los Estados Unidos.
Acuñada en la ceca de Filadelfia, la pieza estará disponible para los coleccionistas en rollos de 25 monedas y bolsas de 100 unidades. Su lanzamiento supone la llegada al mercado de una emisión excepcional, tanto por la presencia de un presidente en ejercicio como por el debate político y jurídico que ha acompañado al proyecto desde que se dieron a conocer sus primeros diseños.
La moneda forma parte del programa numismático desarrollado por Estados Unidos para conmemorar en 2026 los 250 años de la adopción de la Declaración de Independencia. Con motivo de este aniversario, la United States Mint ha introducido diseños especiales en varias denominaciones, entre ellas los diez centavos, los cuartos de dólar, el medio dólar y el dólar.
Dentro de ese amplio programa, la emisión dedicada a Trump se ha convertido en una de las más observadas. Su singularidad reside principalmente en que muestra el retrato de un presidente estadounidense mientras continúa ocupando el cargo, algo extremadamente inusual en la tradición monetaria del país.
El precedente más conocido se remonta a 1926, cuando el entonces presidente Calvin Coolidge apareció junto a George Washington en el medio dólar conmemorativo del 150.º aniversario de la independencia. Cien años después, Trump figura en solitario y ocupa el centro absoluto del anverso, lo que confiere a la nueva pieza un carácter muy diferente.
Del «FIGHT, FIGHT, FIGHT» al sello presidencial: una moneda rodeada de polémica
El proyecto comenzó a generar polémica en octubre de 2025, cuando el Departamento del Tesoro difundió un primer borrador. Aquel diseño mostraba en el reverso a Trump con el puño levantado ante una bandera estadounidense y acompañado por las palabras «FIGHT, FIGHT, FIGHT», pronunciadas por el mandatario después del atentado sufrido durante un acto electoral en Pensilvania en julio de 2024.
La escena provocó críticas por su marcado contenido político y por trasladar a una moneda oficial una imagen estrechamente vinculada con la campaña electoral de Trump. El diseño definitivo, presentado públicamente el 15 de julio de 2026 por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, eliminó por completo aquella composición.
En su lugar se adoptó el sello presidencial de los Estados Unidos, una imagen más institucional y próxima al lenguaje tradicional de la moneda estadounidense. También se sustituyó el retrato de perfil previsto inicialmente por una representación frontal.
El debate, sin embargo, no terminó con la modificación del diseño. La emisión ha suscitado dudas acerca de la interpretación de la Circulating Collectible Coin Redesign Act of 2020, la legislación que autoriza al secretario del Tesoro a introducir durante 2026 monedas de un dólar con diseños relacionados con el Semiquincentenario.
La ley prohíbe expresamente que el reverso de estas monedas muestre a una persona viva. La Administración defiende que el diseño cumple esa condición porque Trump aparece en el anverso, mientras que el reverso está reservado exclusivamente al águila del sello presidencial. Los críticos, por su parte, consideran que la inclusión del mandatario contradice el propósito general de las normas y tradiciones estadounidenses que buscan evitar la presencia de gobernantes vivos en la moneda nacional.
También se ha cuestionado el procedimiento seguido para aprobar la pieza. Aunque la Comisión de Bellas Artes estudió el proyecto, varios integrantes del Citizens Coinage Advisory Committee afirmaron que este organismo no llegó a revisar formalmente el diseño definitivo con el retrato frontal de Trump. La legislación establece que los diseños deben seleccionarse después de consultar a ambos órganos asesores.
Pese a estas objeciones, no existe hasta el momento ninguna resolución judicial que haya impedido la emisión. El Tesoro considera que cuenta con autorización legal suficiente y la producción ya se encuentra en marcha en la ceca de Filadelfia.
MONEDA Anverso
El anverso presenta un retrato frontal del presidente Donald J. Trump, vestido con traje y corbata, dirigiendo la mirada hacia el observador. El rostro ocupa prácticamente todo el centro de la moneda, convirtiéndose en el elemento dominante de la composición.
El diseño fue realizado por Joseph F. Menna a partir de una fotografía oficial de la Casa Blanca tomada por Daniel Torok. Las iniciales del artista, «JFM», aparecen a la derecha del retrato.
La imagen está rodeada por la inscripción superior «LIBERTY», el lema «IN GOD WE TRUST», dos estrellas y las fechas conmemorativas «1776 ~ 2026», que enlazan el año de aprobación de la Declaración de Independencia con el de su 250.º aniversario.
Reverso
El reverso presenta el sello presidencial de los Estados Unidos, presidido por un águila con las alas desplegadas. El ave sostiene una rama de olivo y un manojo de flechas.
Sobre el pecho del águila aparece un escudo en el que se ha incorporado el número «250» como referencia directa al Semiquincentenario. El ave sostiene en el pico una cinta con el lema latino «E PLURIBUS UNUM» —»De muchos, uno»—.
La composición se completa con las inscripciones en el borde: «UNITED STATES OF AMERICA» y «ONE DOLLAR». Junto a la cola del águila aparecen también las iniciales «FG», correspondientes al autor del diseño original, Frank Gasparro.
El Banco Central de Luxemburgo continúa su serie de monedas dedicada a la fauna del Gran Ducado con una nueva moneda de colección protagonizada por la ardilla roja europea (Sciurus vulgaris), uno de los pequeños mamíferos más reconocibles de los bosques y parques del país.
La pieza, con valor facial de 5 euros, combina plata de 925 milésimas y oro nórdico, y ha sido acuñada en calidad Proof por la Real Casa de la Moneda de los Países Bajos. Su emisión está limitada a solo 2.000 ejemplares, presentados en un estuche acompañado por un folleto educativo ilustrado.
La ardilla roja, una pequeña aliada de los bosques
Con esta emisión, Luxemburgo vuelve a dirigir la mirada hacia la biodiversidad que habita sus espacios naturales. La protagonista es la ardilla roja o ardilla común europea, una especie arborícola y de hábitos diurnos distribuida ampliamente por Europa y buena parte del norte de Asia.
Su nombre científico, Sciurus vulgaris, fue establecido por Carlos Linneo en 1758. Aunque suele asociarse inmediatamente con un pelaje rojizo, su coloración puede variar considerablemente entre individuos y abarcar desde tonos anaranjados claros hasta marrones muy oscuros. El vientre, sin embargo, permanece generalmente blanco.
Entre sus rasgos más característicos se encuentra su larga y poblada cola, que puede alcanzar una longitud similar a la del cuerpo. Además de protegerla parcialmente del frío, la utiliza como elemento de equilibrio y dirección cuando se desplaza entre las ramas, realiza saltos o desciende por los troncos. Durante el invierno también se hacen más visibles los característicos mechones de pelo que coronan sus orejas.
La alimentación de la ardilla roja está compuesta principalmente por semillas, frutos secos, piñones, bellotas, brotes y hongos. Durante los periodos de mayor abundancia esconde parte del alimento en distintos puntos del bosque para recuperarlo en los meses más fríos, ya que no hiberna completamente.
Este comportamiento tiene, además, consecuencias positivas para el ecosistema. Algunas de las semillas almacenadas no vuelven a ser recuperadas y terminan germinando, lo que convierte a estos animales en colaboradores involuntarios de la regeneración forestal y la dispersión de distintas especies vegetales.
Aunque actualmente la ardilla roja no está considerada amenazada a escala mundial, sus poblaciones pueden verse afectadas localmente por la fragmentación de los bosques, la pérdida de hábitat, el tráfico y la competencia con especies introducidas. El Banco Central de Luxemburgo subraya precisamente que proteger a especies como esta resulta esencial para conservar la biodiversidad del país.
MONEDA
Anverso
El anverso está presidido por una ardilla roja sentada sobre una rama y sosteniendo una semilla entre sus patas delanteras. A la izquierda se muestra el valor facial 5 EURO, mientras que en la parte inferior aparece la denominación científica de la especie, SCIURUS VULGARIS. Mientras que, junto al extremo derecho de la rama, se encuentra la firma estilizada SD de la diseñadora italiana Sandra Deiana.
Reverso
El reverso de la moneda muestra la efigie del gran duque Guillermo V, representado de perfil y mirando hacia la izquierda.
En el lado izquierdo del busto figura el año de emisión, 2026, mientras que debajo aparece el nombre del país en luxemburgués, LËTZEBUERG. En la zona inferior del cuello pueden apreciarse las iniciales A. H., correspondientes al diseñador austriaco Helmut Andexlinger.
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Las siete publicaciones de esta semana
Mientras incorporábamos estas mejoras, la actividad editorial no se ha detenido. Estas son las siete nuevas historias publicadas durante los últimos días en Amigos de Numismática Visual.
El Banco Nacional de Ucrania ha dedicado una moneda de 5 grivnas al Sea Baby, el vehículo naval no tripulado desarrollado para operar en el mar Negro. La pieza permite conocer la evolución de una tecnología que comenzó con pequeños prototipos y ha terminado convirtiéndose en un sistema naval modular, reutilizable y capaz de actuar a grandes distancias.
El artículo analiza sus características, las operaciones que lo han convertido en un símbolo de la innovación militar ucraniana y todos los elementos que aparecen representados en la moneda.
La serie BAJO LA LUPA se detiene en una de las monedas de 2 euros más simbólicas de Finlandia. Su diseño utiliza diferentes piezas de un rompecabezas para construir una paloma de la paz: cada fragmento mantiene su propia forma, pero solo adquiere sentido cuando se une a los demás.
La moneda recuerda dos aniversarios relacionados con las Naciones Unidas y esconde una historia diplomática que mantuvo a Finlandia esperando durante más de ocho años antes de poder incorporarse a la organización.
En Europa conocemos muy bien la World Money Fair de Berlín, pero al otro lado del Atlántico existe otra gran cita: la World’s Fair of Money, organizada por la American Numismatic Association.
La edición de 2026 se celebrará en Pittsburgh y reunirá comerciantes, subastas, investigadores, museos y algunas de las mayores rarezas de la numismática estadounidense. Entre ellas habrá una exposición excepcional: las once monedas de 20 dólares de 1933 que continúan en poder del Gobierno de Estados Unidos.
Esto es solo una pequeña parte de cada historia
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Jersey ha emitido tres monedas de 2 libras dedicadas al Avro Vulcan con motivo de los setenta años transcurridos desde su entrada en servicio. Cada reverso muestra una perspectiva diferente: en vuelo, formando una escuadrilla y de frente sobre la pista junto al personal de tierra.
El artículo aclara además dos detalles que pueden provocar confusión: no son monedas británicas de la Royal Mint y tampoco celebran setenta años de servicio. Son emisiones oficiales de Jersey creadas en colaboración con la Royal Air Force.
Una nueva moneda circulante de 2 rand conmemora el 70.º aniversario de la Marcha de las Mujeres de 1956, una de las mayores movilizaciones contra las leyes discriminatorias del apartheid.
Más de 20.000 mujeres avanzaron hasta los Union Buildings de Pretoria y permanecieron en silencio durante treinta minutos ante la sede del poder. La moneda recupera a las cuatro dirigentes que encabezaron aquella jornada y convierte su protesta en una imagen destinada a circular por todo el país.
La mayoría de las monedas de 2 euros pintadas, doradas o ennegrecidas han sido modificadas por empresas privadas. Sin embargo, existe un pequeño grupo de versiones coloreadas autorizadas o comercializadas por los propios organismos emisores.
Esta guía reúne y muestra, una por una, todas las emisiones oficiales documentadas hasta agosto de 2026: cuatro países emisores, quince motivos conmemorativos y tres variantes ordinarias. También explica cómo distinguir una moneda oficial de otra coloreada posteriormente.
La Casa de Moneda de Estados Unidos ha presentado una nueva moneda de 25 centavos dedicada a la Constitución. James Madison ocupa el anverso, mientras que el reverso muestra el Independence Hall de Filadelfia y recupera las palabras «We the People» —«Nosotros, el pueblo»—.
La pieza forma parte del programa creado para conmemorar el 250.º aniversario de la independencia estadounidense y permite recorrer el difícil proceso político que desembocó en la redacción y ratificación de la Constitución.
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Historias reales de quienes intentaron engañar a monedas, bancos y Estados.
En marzo de 1699, William Chaloner esperaba la muerte en la prisión londinense de Newgate. Durante años había falsificado monedas, manipulado documentos, traicionado a sus colaboradores y convencido a distintas autoridades de que él era, precisamente, el hombre que podía acabar con los falsificadores. Esta vez, sin embargo, tenía enfrente a alguien que había reconstruido pacientemente toda su carrera criminal: Isaac Newton.
El científico más célebre de Inglaterra no se limitó a observar el caso desde un despacho. Interrogó a sospechosos, buscó antiguos cómplices, comparó declaraciones y reunió un expediente que abarcaba casi una década. Chaloner todavía confiaba en encontrar una contradicción, comprar un silencio o cambiar de bando en el último momento. Cuando comprendió que ya no podía hacerlo, escribió a Newton suplicándole que le salvara.
Así terminó el enfrentamiento entre dos hombres de inteligencia extraordinaria y principios opuestos: uno utilizaba su conocimiento del metal, los cuños y el papel para fabricar dinero falso; el otro aplicó la misma tenacidad que había dedicado a la ciencia para demostrarlo ante un tribunal.
Una moneda que estaba perdiendo la confianza de todos
Para entender el éxito de Chaloner hay que imaginar la Inglaterra de finales del siglo XVII. En los pagos convivían monedas de plata acuñadas a martillo muchos años antes con otras fabricadas mediante maquinaria. Las primeras presentaban bordes irregulares y podían ser recortadas poco a poco. El metal obtenido de numerosos recortes se fundía y vendía, mientras la moneda aligerada continuaba circulando por su valor nominal.
Las piezas mecanizadas, introducidas de forma regular desde 1662, eran más uniformes y llevaban un canto trabajado que hacía visible cualquier pérdida de metal. Aquella protección dificultaba el recorte, pero no eliminaba la falsificación: los delincuentes respondieron produciendo moldes, cuños y discos destinados a imitar las nuevas monedas.
La situación llegó a ser tan grave que el Parlamento aprobó el 13 de enero de 1696 la gran reforma conocida como la Gran Reacuñación. Las antiguas monedas de plata debían retirarse, fundirse y transformarse en nuevas piezas mecanizadas. Entre la ceca de Londres y los establecimientos temporales de Bristol, Chester, Exeter, Norwich y York se produjeron 6,8 millones de libras en moneda de plata.
Medio corona auténtico de Guillermo III, Bristol, 1696. Copia falsa contemporánea de un medio corona de 1696. No está atribuida a Chaloner.
Imágenes: Portable Antiquities Scheme. Pieza auténtica, CC BY 2.0; copia contemporánea, CC BY-SA 2.0. Pinchando sobre las imágenes se hacen más grandes.
La comparación anterior permite ver hasta qué punto el problema afectaba a la moneda real. La pieza falsa presenta un peso muy inferior al debido, una orientación incorrecta de los cuños y señales compatibles con un núcleo de metal menos valioso. Es una falsificación anónima de la misma época, no una obra identificada de Chaloner. Vincularla directamente con su taller sería atractivo, pero no estaría respaldado por la documentación.
De aprendiz de fabricante de clavos a caballero de Knightsbridge
No se conoce con certeza el año de nacimiento de William Chaloner. La documentación lo sitúa en Warwickshire, probablemente en la década de 1650, como hijo de un tejedor con pocos recursos. La principal narración contemporánea sobre su vida, Guzman Redivivus, fue publicada inmediatamente después de su ejecución y debe leerse con cautela: es un texto abiertamente hostil, escrito para presentar su destino como un castigo ejemplar.
Según esa obra, su padre lo envió como aprendiz a un fabricante de clavos de Birmingham. Allí habría conocido los rudimentos de los llamados Birmingham groats, imitaciones de monedas de cuatro peniques que aprovechaban la necesidad de cambio menudo. Tras abandonar el aprendizaje marchó a Londres, donde sobrevivió como vendedor ambulante, supuesto curandero y adivino antes de entrar en contacto con un artesano dedicado al lacado de objetos.
Ese oficio resultó decisivo. El lacado y la decoración metálica le permitieron familiarizarse con el dorado y con el comportamiento de distintos metales. Chaloner comprendió que una pieza de metal menos valioso, bien trabajada y recubierta para presentar una superficie dorada, podía confundirse durante el tiempo suficiente con una moneda de oro.
Los documentos recopilados años después por Newton describen una transformación espectacular. Hacia 1690 Chaloner era un artesano pobre, con la ropa manchada por su trabajo. Poco después vestía como un caballero, poseía vajilla de plata y vivía en una casa de Knightsbridge, entonces una zona apartada del centro de Londres. Su riqueza no procedía únicamente de fabricar dinero: había aprendido a construir redes en las que cada participante conocía solo una parte del negocio.
UNA AUSENCIA IMPORTANTE
No se conserva ningún retrato contemporáneo identificado de William Chaloner. Las imágenes que a veces aparecen asociadas a él en internet son ilustraciones modernas o personajes sin relación demostrada. Por ese motivo no se incluye aquí un rostro inventado.
Así funcionaba la organización de Chaloner
Chaloner no necesitaba mantener una gran fábrica en un único lugar. Su estructura era más difícil de descubrir porque se apoyaba en especialistas y cambiaba de escenario. Los testimonios conservados mencionan al orfebre Patrick Coffey, al grabador Thomas Taylor, a Joseph Gravener y al matrimonio formado por Thomas y Elizabeth Holloway, además de numerosos intermediarios ocasionales.
La documentación atribuye al grupo la producción de pistolas francesas y guineas inglesas. Las pistolas eran monedas de oro extranjeras que circulaban por su valor metálico y resultaban familiares en el comercio. Las guineas, introducidas en Inglaterra durante el reinado de Carlos II, constituían una pieza de gran valor y ofrecían un beneficio mucho mayor que la falsificación de pequeños divisores de plata.
El proceso se dividía en varias fases. Era necesario disponer de cuños con los diseños y leyendas, preparar los discos, aplicar el revestimiento que les daba apariencia de oro y, finalmente, introducir las piezas en el comercio. Los declarantes no siempre coincidieron sobre quién realizaba cada trabajo. Algunos atribuyeron los cuños a Taylor; otros aseguraron que Chaloner sabía retocarlos o terminarlos. Esa posible capacidad para intervenir en varias fases explica por qué sus asociados lo consideraban algo más que un simple organizador.
La parte más delicada comenzaba cuando la moneda salía del taller. Los falsificadores importantes procuraban no gastarla personalmente. La cedían con descuento a distribuidores, quienes a su vez recurrían a otras personas para realizar compras, cambiarla o trasladarla fuera de Londres. Cada eslabón obtenía una parte del beneficio y alejaba al fabricante del momento en que la pieza podía ser rechazada.
Una declaración tomada por Newton describe falsas guineas cuyo dorado se desgastó después de circular. Otra recuerda que los intermediarios pagaban por las falsificaciones bastante menos de su valor facial y las colocaban después como si fueran auténticas. El margen compensaba el riesgo, mientras que las monedas devueltas podían recibir un nuevo recubrimiento y regresar al circuito.
El expediente redactado por Newton llegó a atribuir a Chaloner 17.000 pistolas y gran cantidad de guineas. La cifra procedía de testimonios de cómplices y no puede comprobarse mediante monedas conservadas, por lo que debe entenderse como parte de la acusación. Incluso rebajando esa estimación, la diversidad de testigos, talleres y distribuidores revela una actividad continuada, no un experimento aislado.
El falsificador que también atacó al dinero de papel
Chaloner comprendió muy pronto que el futuro del fraude no estaba únicamente en el metal. El Banco de Inglaterra había sido fundado en 1694 y al año siguiente comenzó a utilizar nuevos billetes de 100 libras impresos sobre papel parcialmente jaspeado, una característica pensada para dificultar la reproducción.
La primera falsificación conocida de aquellos billetes fue detectada el 14 de agosto de 1695. La investigación siguió la pista del papel hasta un impresor que lo había jaspeado para Chaloner sin conocer necesariamente su destino. Acorralado, el falsificador volvió a emplear su recurso favorito: entregó los billetes que conservaba, colaboró con el Banco y señaló a otros implicados.
El episodio puso de manifiesto una sorprendente laguna. La legislación protegía severamente la moneda metálica del rey, pero la falsificación de los nuevos documentos bancarios todavía no estaba definida con la misma claridad; la normativa se reforzaría poco después. Chaloner consiguió evitar el proceso y, en otra investigación relacionada con documentos sustraídos del fondo londinense para huérfanos, llegó a recibir 200 libras del Banco por facilitar información.
Su método no consistía únicamente en fabricar falsificaciones. Primero participaba o se acercaba al fraude; cuando aparecía el peligro, entregaba una parte de la trama a las autoridades y se presentaba como colaborador. Los investigadores obtenían nombres y pruebas, pero Chaloner eliminaba competidores, cobraba recompensas y adquiría una reputación pública de experto contra el delito.
Su golpe más audaz: presentarse como salvador de la Royal Mint
La maniobra alcanzó su punto culminante cuando Chaloner comenzó a publicar propuestas para mejorar la moneda. Explicaba las debilidades de la acuñación, reclamaba un mayor control sobre herramientas y grabadores y defendía diseños con relieves y cantos más difíciles de reproducir. Buena parte de sus observaciones eran técnicamente razonables porque procedían de la experiencia directa que nunca confesaba.
Entre 1697 y 1698 compareció ante comités parlamentarios y realizó demostraciones sobre la facilidad con la que podían alterarse o imitarse las monedas mecanizadas. Su objetivo final parece haber sido obtener un puesto de supervisión que le permitiera entrar en la ceca, controlar información y quizá acceder a instrumental oficial. Al no conseguirlo, elevó el tono y acusó a empleados de la Royal Mint de incompetencia, corrupción y connivencia con falsificadores.
La Torre de Londres en el siglo XVII. Dentro de su recinto funcionaba la Royal Mint a la que Chaloner pretendía incorporarse.
Grabado de Wenceslaus Hollar. Cleveland Museum of Art, CC0, vía Wikimedia Commons. Pinchando sobre la imagen se hace más grande.
Atacar la reputación de la ceca podía haber intimidado a un funcionario convencional. Isaac Newton, sin embargo, protegía con enorme celo tanto la precisión de las monedas como su propia integridad. Chaloner había conseguido llamar la atención del único hombre que no se conformaría con expulsarlo de los alrededores de la Torre.
Newton cambia el telescopio por los interrogatorios
Isaac Newton en 1689, pocos años antes de hacerse cargo de la persecución de falsificadores.
Newton fue nombrado Warden de la Royal Mint en la primavera de 1696 y comenzó a trabajar en la Torre de Londres en abril. Este detalle suele contarse mal: durante el enfrentamiento con Chaloner todavía no era Master of the Mint. Accedió a ese segundo cargo, más lucrativo y relacionado directamente con la producción, el 25 de diciembre de 1699, nueve meses después de la ejecución del falsificador.
La función de Warden incluía la defensa legal de la moneda. Newton podía haberla delegado, como habían hecho otros titulares, pero se involucró personalmente. La documentación conservada por el Royal Mint Museum confirma que interrogaba a delincuentes e informadores, estudiaba las declaraciones y preparaba informes de su puño y letra.
El primer intento serio contra Chaloner no salió como esperaba. Para demostrar la relación del acusado con una operación de falsificación establecida en Egham, Newton necesitaba el testimonio de Thomas Holloway. Desde la prisión, Chaloner consiguió que un intermediario ofreciera 20 libras para que Holloway huyera con su familia a Escocia. Sin el testigo principal, la acusación perdió fuerza y Chaloner recuperó la libertad.
Aquella victoria fue probablemente su mayor error. Chaloner interpretó la retirada como una nueva prueba de que podía escapar siempre. Newton, en cambio, comprendió que no bastaba con demostrar un episodio: debía reconstruir toda la organización y reunir suficientes voces para que la desaparición o retractación de una sola persona no derrumbara el caso.
El expediente que cerró todas las salidas
Durante 1698 y los primeros meses de 1699 Newton reunió declaraciones de grabadores, fundidores, distribuidores, familiares y antiguos socios de Chaloner. Muchos estaban presos o tenían razones para vengarse, por lo que sus palabras no podían aceptarse sin contraste. La fortaleza del expediente procedía de la coincidencia entre testimonios obtenidos en fechas diferentes.
Katherine Matthews declaró haber recibido guineas falsas de plata dorada y explicó que algunas regresaron cuando se desgastó el recubrimiento. Nathaniel Peck habló de los cuños para pistolas francesas y de la distribución de grandes cantidades. Katherine Carter relacionó a Chaloner con cuños, chelines falsos y una plancha para los billetes de la lotería del impuesto sobre la malta. Mary Ball admitió haber puesto en circulación varios chelines. Elizabeth Holloway relató el pago destinado a hacer desaparecer a su marido.
Newton ordenó ese material en un documento conocido como Chaloner’s Case. No era una investigación científica en sentido moderno, pero revela un método reconocible: cronología, identificación de funciones, comparación de versiones y búsqueda de corroboración independiente.
El 3 de marzo de 1699 Chaloner compareció en las sesiones del Old Bailey acusado de alta traición por falsificación de moneda. Intentó aplazar el juicio alegando que había perdido la razón; después negó los cargos, atacó la credibilidad de los declarantes y discutió que algunos de los hechos pudieran juzgarse en Middlesex. El tribunal rechazó sus objeciones.
La acusación presentó una sucesión de personas capaces de cubrir distintos momentos de su carrera. Unas lo situaban junto a cuños y monedas; otras habían recibido piezas de sus manos; varias describían intentos de silenciar o apartar a posibles testigos. El jurado lo declaró culpable de alta traición y al día siguiente recibió la sentencia de muerte.
«Nadie puede salvarme salvo usted»
El hombre que había denunciado a impresores, falsificadores y antiguos socios trató de presentarse entonces como víctima de todos ellos. Desde Newgate escribió varias cartas en las que acusaba a los testigos de perjurio, insistía en su enfermedad y afirmaba que estaba siendo asesinado bajo apariencia de justicia.
«Querido señor, nadie puede salvarme salvo usted. Dios mío, seré asesinado si usted no me salva».
Esas palabras formaban parte de su última súplica a Isaac Newton. La carta todavía se conserva entre los documentos de la Royal Mint y su transcripción está disponible en el Newton Project. Newton no intervino para detener la ejecución.
El 22 de marzo de 1699 Chaloner fue conducido desde Newgate hasta Tyburn y ahorcado. La fecha aparece en la portada de la biografía publicada aquel mismo año, una fuente partidista pero muy cercana a los acontecimientos. La falsificación de la moneda del rey se consideraba alta traición: no era entendida simplemente como un perjuicio económico a quien recibía una pieza falsa, sino como un ataque directo a la autoridad de la Corona.
Representación posterior de una ejecución en Tyburn, el lugar donde murió William Chaloner en 1699. La escena no representa su ejecución.
Producción atribuida de pistolas francesas y guineas inglesas.
1695
Falsificación de los nuevos billetes de 100 libras del Banco de Inglaterra.
Abril de 1696
Newton comienza a ejercer como Warden de la Royal Mint.
1697-1698
Chaloner comparece ante comités y acusa a la ceca de corrupción e incompetencia.
1698-1699
Newton reúne las declaraciones que forman el expediente definitivo.
3 de marzo de 1699
Juicio y veredicto de culpabilidad por alta traición.
22 de marzo de 1699
Ejecución de William Chaloner en Tyburn.
El falsificador que convirtió a Newton en detective
Chaloner no fue necesariamente el artesano más perfecto de su tiempo, pero sí uno de los delincuentes monetarios más completos. Trabajó con monedas de oro y plata, pasó al naciente papel bancario, participó en la alteración de documentos y utilizó la delación como una prolongación de su negocio. Su mayor talento consistió en comprender que la confianza pública podía falsificarse igual que una guinea.
Newton acabó con él porque dejó de perseguir únicamente monedas y empezó a perseguir relaciones. Los cuños podían ocultarse y el metal podía fundirse, pero cada distribuidor, cada pago y cada traición dejaban una persona capaz de hablar. El científico convirtió esas declaraciones dispersas en una historia coherente que un jurado pudo seguir.
Nueve meses después de la muerte de Chaloner, Newton fue nombrado Master of the Mint. Permaneció ligado a la institución hasta su fallecimiento en 1727. Su adversario no consiguió entrar en la Royal Mint, pero logró que el mayor científico de su tiempo mostrara otra faceta: la de investigador implacable de quienes intentaban fabricar dinero al margen de ella.
Una sucesión de líneas en zigzag ocupa toda la superficie. A primera vista parece una composición geométrica perfectamente ordenada, pero algo comienza a alterar su ritmo: las líneas se curvan, pierden su regularidad y terminan convirtiéndose en las rayas de un tigre que emerge desde el interior de la moneda.
Así se presenta Tiger, la nueva emisión de Power Coin para 2026 y la tercera entrega de la serie Camouflage of Nature. La pieza ha sido acuñada en 3 onzas de plata, emplea alto relieve Smartminting® y cuenta con una tirada limitada a solo 499 ejemplares para todo el mundo.
La colección mantiene de este modo la idea que la hizo reconocible desde su primera moneda: el animal no se coloca simplemente sobre un fondo. Es su propia presencia la que deforma el patrón y transforma la geometría en naturaleza.
Tiger, tercera entrega de la serie Camouflage of Nature. Imagen: Power Coin.
Un tigre que no está sobre el patrón: nace de él
El reverso se construye a partir de centenares de trazos negros y plateados dispuestos en forma de chevrón. En la zona superior conservan una regularidad casi hipnótica; al aproximarse al centro empiezan a quebrarse y dan paso a la cabeza y el cuerpo de un tigre blanco visto de frente.
La figura parece avanzar desde el fondo de la pieza. Sus rayas se confunden con los zigzags que la rodean y, bajo el animal, el dibujo se hunde y se estira hasta formar una especie de rastro cóncavo. El efecto recuerda al modo en que el pelaje rayado descompone la silueta del tigre entre la vegetación: lo que debería delatar su presencia es precisamente lo que le permite desaparecer.
La fecha 2026 aparece discretamente en la parte inferior. Todo lo demás queda subordinado al juego óptico, sin una orla tradicional que interrumpa la continuidad del diseño.
La vista oblicua permite apreciar la profundidad alcanzada en el cuerpo del tigre. Imagen: Power Coin.
Del dibujo plano a una superficie escultórica
Buena parte de la fuerza visual de Tiger procede del contraste entre dos lenguajes distintos. Las líneas sugieren una imagen gráfica y plana, mientras que el felino se eleva con un volumen muy acusado. La tecnología Smartminting® High Relief permite desarrollar esa profundidad dentro de un diámetro de 45 milímetros, haciendo que la figura parezca abrirse paso a través de la plata.
El acabado Proof refuerza la separación entre las superficies pulidas, los trazos oscuros y el modelado del animal. Por eso la percepción de la moneda cambia según la inclinación y la incidencia de la luz: de frente domina la ilusión óptica; en perspectiva aparece su dimensión escultórica.
Un anverso que reúne los patrones de la colección
El anverso conserva el lenguaje visual común de Camouflage of Nature. Diferentes formas inspiradas en manchas, rayas y texturas animales se transforman gradualmente en motivos geométricos, como un resumen de la idea que da sentido a toda la serie.
En el centro figura el escudo de las Islas Cook, rodeado por las leyendas CAMOUFLAGE OF NATURE, COOK ISLAND y 20 DOLLARS. Entre los patrones se integra también, de manera discreta, el logotipo de Power Coin. El cambio de emisor constituye una diferencia respecto a Zebra y Leopard, que fueron emitidas por la República de Palau.
Anverso de Tiger, con el escudo y el valor facial de 20 dólares de las Islas Cook. Imagen: Power Coin.
Tiger en movimiento
Las fotografías muestran el concepto, pero es al girar la moneda cuando mejor se entiende la combinación de relieve, reflejos y líneas quebradas. El vídeo oficial permite observar cómo la silueta del tigre aparece y desaparece dentro del patrón según cambia el ángulo de visión.
Características de la moneda Tiger 2026
País emisor
Islas Cook
Año
2026
Valor facial
20 dólares
Metal
Plata 999,9 milésimas
Peso
93,3 g (3 onzas)
Diámetro
45 mm
Calidad
Proof
Técnica
Smartminting® High Relief
Tirada
499 unidades
Presentación
Estuche y certificado de autenticidad
Presentación de la moneda en su estuche, junto con el certificado de autenticidad. Imagen: Power Coin.
De las líneas de Zebra a las manchas de Leopard
La serie Camouflage of Nature nació en 2023 con Zebra. Su reverso estaba formado por líneas horizontales negras y plateadas que se hundían al encontrarse con una cebra vista desde arriba. Las rayas del animal se confundían con el fondo y creaban una ilusión de movimiento sin necesidad de incorporar color.
Zebra, Palau 2023: la primera entrega convirtió las rayas en una ilusión de profundidad. Imagen: Power Coin.
Un año después llegó Leopard. La segunda moneda sustituyó las líneas por una trama de manchas que parece envolver la superficie, mientras el felino, enroscado sobre sí mismo, altera el tamaño y la dirección de los puntos. El uso selectivo del color hizo que el animal destacara con más claridad, aunque sin separarse visualmente del patrón que lo rodea.
Leopard, Palau 2024: las manchas sustituyeron a las líneas como recurso de camuflaje. Imagen: Power Coin.
Las dos primeras entregas comparten con Tiger el peso de 3 onzas, el diámetro de 45 milímetros, la calidad Proof, el alto relieve Smartminting® y una tirada de 499 unidades. Tanto Zebra como Leopard contaron además con ediciones especiales doradas de 5 onzas, también limitadas a 499 piezas.
Tras la pausa de 2025, la nueva moneda recupera la oposición en blanco y negro de la primera entrega, pero sustituye las líneas horizontales por zigzags y lleva el relieve a una composición mucho más frontal. De este modo, las tres piezas mantienen una identidad común sin repetir exactamente el mismo recurso visual.
Tiger ya puede consultarse en la tienda de Power Coin
En su ficha se encuentran el precio actualizado, la disponibilidad y las condiciones de compra.
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